Tema 6: Reinos Cristianos (Siglos VIII-XII)


La singularización histórica de España

Durante más de siete siglos conviven en España cristianos y musulmanes, pero sin darse una fusión entre ambos. Hubo momentos de convivencia pacífica, pero también hubo enfrentamientos. 

Los comienzos fueron de predominio musulmán, siguió una fase de equilibrio para concluir con otra de predominio cristiano, que se cierra en 1492 con la conquista de Granada. 


Nacimiento y consolidación de los núcleos cristianos

Tras la invasión musulmana de la Península, quedaron sin ocupar distintas zonas montañosas del norte. 

En el proceso repoblador participaron ante todo astures, pero también mozárabes que emigraban desde Al-Ándalus. 

Las tierras eran ofrecidas por el rey a miembros de la nobleza que se veían obligados a defender los territorios y a prestarle fidelitas, auxilium y consilium, o a monasterios, debiendo el abad cumplir las mismas obligaciones.

Protegidos por la cordillera Cantábrica, astures, cántabros y vascones ya venían demostrando una actitud contraria a verse sometidos por cualquier invasor. 

En el siglo VIII se constituye el primer núcleo de resistencia, el reino de Asturias. 

Más tarde, en el siglo IX, en la zona de los Pirineos, aparecen otros núcleos cristianos (Pamplona, Aragón y Condados Catalanes). 

El impulso antimusulmán que les llevó a constituirse como núcleos de resistencia les vino del exterior. 

En concreto, a través del interés de Carlomagno, rey de los francos, interesado en establecer una marca o frontera fortificada contra los musulmanes entre los Pirineos y el valle del Ebro.


El reino asturleonés

Este reino fue el más importante núcleo cristiano hasta el siglo X por su extensión, fuerza económica y estructura política.

La historiografía fecha en el año de 714 la creación de un reino Astur, con Pelayo como rey y capital en Cangas de Onís. 

Hoy se propone como más verosímil la fecha de 718 ya que, según parece Pelayo pactó con los invasores e incluso fue enviado a Córdoba, de donde escapó en 717.

La batalla de Covadonga se suele fechar en el 722 y constituye el primer “éxito” militar de los cristianos y, por lo tanto, simboliza el “inicio” de la Reconquista.

Alfonso I (739-757) aprovechando las luchas internas del Emirato de Al-Andalus realizó una serie de razzias en la meseta del Duero. 

Con ellas destruyó el sistema defensivo musulmán y creó una gran frontera despoblada al llevarse a los pobladores al Norte. 

Estos se mezclaron con la población indígena, poco romanizada, dando lugar a una nueva sociedad.

Alfonso II (791-842) dotó al reino de una estructura definitiva. 

Desde el punto de vista militar consolidó la frontera. 

Desde el punto de vista político impulsó la vuelta al Derecho visigodo con la adopción del Liber Iudiciorum y la independencia eclesiástica y religiosa respecto a Toledo con el mito del hallazgo de la tumba del apóstol Santiago.

Alfonso III (866-911) consolidó el reino. 

Fijó la frontera con Al-Andalus en la ribera del Duero (Zamora 893, Toro 900, Simancas 899) ocupando definitivamente todas las tierras del margen derecho, esto fue posible gracias a una importante presión demográfica en los valles cantábricos, además de una considerable masa de mozárabes que huían de Al-Andalus. 

Durante su reinado se fijó la capital en León ocupada durante el reinado de Ordoño I en 854.


Castilla

Los ejércitos musulmanes evitaban en sus incursiones al norte el tránsito por la meseta. Para atacar al reino de León remontaban el valle del Ebro penetrando por el puerto de Pancorbo o desde su fortaleza de Medinaceli.

El reino de León procuró defender esa frontera aliándose con los muladíes de Tudela, con el reino de Navarra o fortificando la zona.

Hacia el 850 se cita a Rodrigo como primer conde de esta zona fronteriza repoblada con cántabros y vascones, poblaciones poco romanizadas. Formaban comunidades de campesinos-guerreros, que se regían por sus costumbres ancestrales y no por el derecho visigodo.

El primer conde independiente sería Fernán González (941-970) que estableció su poder sobre los condados de Burgos, Lantarón, Álava, Lara y Cerezo. Gracias a la caballería villana y sus plazas fortificadas como San Esteban de Gormaz, Osma, Sepúlveda o Riaza.


Pamplona

Esta villa de fundación romana (Pompaelo) dominaba la estratégica vía de Roncesvalles a Astorga. 

Conquistada por los musulmanes participó en la derrota franca del 788 en Roncesvalles. 

Tras sucesivos dominios musulmanes y francos la familia Arista consigue entre el 814 y el 824 la independencia política, gracias a la ayuda de los Banu Qasi. 

En el siglo XI Sancho García (905-925) buscó la alianza con Castilla.

Se inició la expansión hacia La Rioja (San Millán de la Cogolla) y la anexión por lazos matrimoniales del condado de Aragón. 

Con Sancho III el Mayor (1004-1035) el reino de Pamplona alcanza su mayor extensión territorial, abarcando casi todo el tercio norte peninsular. 

Dividió sus territorios entre sus hijos, de este reparto surge la nueva estructura política del siglo XII con los reinos de Navarra, Aragón y Castilla.


Aragón

El Condado de Aragón se origina en una franja montañosa en el Pirineo central que comprendía los valles de Ansó, Hecho y Canfranc. 

Se crea por un interés manifiesto de la dinastía franca carolingia para proteger su frontera meridional de los posibles ataques musulmanes. 

Su poca población, dedicada fundamentalmente a la ganadería, estaba administrada por barones. 

Al terminarse la línea sucesoria de los condes de Aragón y haber casado a la heredera del condado, hace que el hijo de ambos, Sancho Garcés II lleve los títulos de rey de Pamplona y conde de Aragón (925).


Los condados catalanes

Los francos denominaron Marca Hispánica a la zona defensiva de su imperio al Sur de los Pirineos. 

Después del fracaso de Carlomagno en Zaragoza y la derrota de Roncesvalles se consiguió conquistar Gerona (785) y Barcelona (801) creándose varios condados (Barcelona, Ampurias, Gerona, Rosellón, Osona y Urgel). 

Tras la ocupación de la Plana de Vic la frontera quedó estabilizada durante dos siglos.

Dentro del contexto de la evolución del Imperio carolingio hay que mencionar que las grandes familias nobiliarias tendieron a hacer hereditarios sus cargos de funcionarios. 

El conde de Barcelona, Wilfredo el Velloso, consigue en el 877, tras las capitulaciones en Quierzy de Carlos el Calvo, que los títulos se convirtiesen en hereditarios.

Dos años después del saqueo de Barcelona por Almanzor en el 985 Borrell se negó a reconocer al nuevo soberano. 

Las peticiones de ayuda del conde Borrell II no habían sido atendidas por el rey franco Lotario. 

Como consecuencia de esto y como resultado de un creciente desarraigo de los condes de Barcelona respecto a sus antiguos señores, en 987, Borrell II se negó a renovar el pacto de vasallaje con el nuevo rey franco, Hugo Capeto, e instauró la independencia de facto de los territorios bajo su poder.

La repoblación de la zona del Duero iniciada en el siglo X se interrumpió durante los años de Almanzor (967-1002). 

No será hasta la segunda mitad del siglo XI cuando se consolide la repoblación en esta zona, gracias a la toma de Toledo por Alfonso VI (1085), estableciéndose la frontera en el Tajo.


La expansión territorial del siglo XI

El siglo se inicia con el reinado de Sancho III el Mayor de Navarra (1000-1035), que coincide con la crisis del califato cordobés. 

Bajo su mandato el reino de Navarra alcanza su mayor apogeo convirtiéndose en el Estado más influyente de la España cristiana. 

Sancho III incorporó a Navarra los condados de Castilla, Sobrarbe y Ribagorza. 

A su muerte, dividió el reino entre sus hijos: 

  • Navarra (a García, el primogénito), 

  • Castilla (a Fernando, que tomará el título de rey), 

  • Aragón (a Ramiro, que también será rey) y 

  • Sobrarbe y Ribagorza (a Gonzalo). 

Por tanto, se creaban dos nuevos reinos, Castilla y Aragón, que irán extendiéndose hacia el sur, ahogando a Navarra en la zona pirenaica sin posibilidad de expansión. 


Castilla

En la parte occidental la característica es el engrandecimiento de Castilla, convertido en reino con Fernando I (1035-1065)

Enfrentado con el rey de León logró derrotarlo, convirtiéndose también en rey de León, uniendo ambas coronas. 

Aprovechando la debilidad de al-Andalus, convertida en reinos de taifas, les cobró parias e inició la Reconquista de tierras portuguesas (Viseo en 1055 y Coimbra en 1064). 

Su hijo Alfonso VI (1072-1109) conquista Toledo (1085) tras 3 años de asedio. 

Los reyes de taifas, alarmados, solicitaron la ayuda de los almorávides del norte de África, que lograron derrotar a Alfonso VI y frenar el avance cristiano. 

Fue derrotado en Zallaqa en 1086.

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, desterrado de Castilla por el rey Alfonso VI, se apodera de Valencia y la gobierna hasta su muerte (1099) para terminar pasando a los almorávides, lo que supone un freno a la conquista castellana.


Aragón

La crisis de Navarra, hasta el punto de ser repartida entre Castilla y Aragón, y la lenta expansión territorial de Aragón, convertido en reino con Ramiro I (1035-1063)

Éste incorpora, a la muerte de su hermano Gonzalo, los condados de Sobrarbe y Ribagorza, pero no pudo avanzar hacia el sur debido a la fuerte presencia de musulmanes en la cuenca del Ebro. 

Hay que esperar a finales de siglo para que Pedro I (1094-1104), nieto de Ramiro I, ponga las bases con la conquista de Huesca (1096) y Barbastro (1100). 

Los condados catalanes estaban sumidos en guerras civiles.


La primera mitad del siglo XII

En Castilla continúa la lucha contra los almorávides y después contra los almohades. Los almorávides toman Valencia en 1102 y Uclés en 1108.

Al frente del reino estaba Alfonso VII (1126- 1157), nieto de Alfonso VI, quien conquistó Almería en 1147 (hasta 1157).

Decidió a su muerte repartir el reino entre sus hijos: 

  • Castilla para Sancho III (1157- 1158), y 

  • León para Fernando II (1157-1188). 

Aragón que casi logra poner fin a la Reconquista del valle del Ebro. 

Alfonso I el Batallador (1104-1134), hermano de Pedro I, conquistó Zaragoza (1118) y el valle medio del Ebro. 

Al morir y no tener descendencia, hubo una crisis sucesoria que fue aprovechada por la alta nobleza navarra para volver a convertir a Navarra en reino independiente de Aragón. 

En ésta se resolvió que sucedería a Alfonso I su hermano Ramiro II el Monje (1134-1137), que tuvo una hija, Petronila, concertando su matrimonio con el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. 

Se formó así una nueva entidad política, la Corona de Aragón, constituida por la unión dinástica de Aragón y Cataluña. 

Fortalecida esta parte de la España cristiana y aprovechando el declive de los almorávides, Ramón Berenguer IV concluyó la Reconquista del valle del Ebro tomando Lérida y Tortosa (1148). 


La segunda mitad del siglo XII

Durante esta etapa la presencia en al-Andalus de los almohades vino otra vez a frenar la ofensiva cristiana. 

Aparecen las primeras órdenes militares hispánicas para combatir a los musulmanes y para participar en la actividad repobladora de las tierras de la Meseta sur. 


Castilla

La pronta muerte de Sancho III dejó como heredero a un niño, el futuro Alfonso VIII (1158-1214), quien prosiguió la lucha contra los almohades. Conquistó Cuenca (1177). 

Pero, a finales de siglo, en 1195, los almohades le derrotan en la batalla de Alarcos

Sin embargo, esta victoria musulmana contribuyó a organizar una cruzada contra los almohades, predicada por el papa Inocencio III y puesta bajo la dirección de Alfonso VIII con la colaboración de Pedro II de Aragón, Sancho VII el Fuerte de Navarra y caballeros franceses y alemanes. 

El resultado fue la victoria cristiana de las Navas de Tolosa (1212) donde quedaron destrozados los almohades, que se hunden y se disgregan.


Aragón

Alfonso I el Batallador (1104-1034) captura Zaragoza en 1118, Tudela en 1119 y Calatayud en 1120. 

Tras él, los aragoneses ocuparon Tortosa en 1147 y Lérida en 1149.

Alfonso II (1162-1196), primer monarca de la Corona de Aragón, hijo de Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y Petronila, reina de Aragón, conquista Teruel (1171), con lo que dejaba abierto el camino hacia Valencia. 

Su hijo, Pedro II (1196-1213), colaboró en la batalla de las Navas de Tolosa (1212).

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